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Información útil sobre la hipersensibilidad alimetica alérgica y no-alérgica (matvareoverfølsomhet)

Dato publisert: 20/04/2007 Sist oppdatert: 03/07/2007nb

¿Qué es la hipersensibilidad alimenticia?

La hipersensibilidad alimenticia es la reacción que presenta el organismo frente a ciertos alimentos. O sea, en caso de una alergia alimenticia, se activa la defensa inmunológica del cuerpo frente a estas proteínas que contienen los alimentos y que el organismo identifica como invasores, es decir, “peligrosos”. Bastan pequeñas cantidades de alimento no tolerado para que brote una reacción alérgica. Estas reacciones ocurren rápidamente después de ingerir ciertos alimentos y en algunos casos  pueden ser graves.

El sistema inmunológico no siempre está relacionado a otros tipos de hipersensibilidad alimenticia, sin embargo, los síntomas que aparecen pueden asimilarse a reacciones alérgicas. Estas reacciones alérgicas vienen un poco más lento, son de menor gravedad y dependen de la cantidad de comida ingerida. La denominación intolerancia, se utiliza muy a menudo para caracterizar condiciones  donde se manifiesta una reacción alimenticia sin que se detecte en pruebas de laboratorio. Hay varias formas de hipersensibilidad alimenticia o de intolerancia alimenticia, como también se llama.

Intolerancia a la lactosa: La membrana mucosa del intestino tiene una capacidad limitada de absorción de la lactosa (glucosa y galactosa que se encuentran en la leche y en productos a base de leche). Esta intolerancia produce dolores de estómago, inflamación y diarrea, lo que no es peligroso, pero desagradable. Vea los folletos informativos sobre la alergia a la leche.

La celiaca: es un padecimiento del intestino delgado, también llamado intolerancia al gluten, porque las proteínas del gluten que se encuentran en la cebada, centeno y trigo destruyen las paredes intestinales. En estos casos es necesario llevar una dieta libre de gluten por toda la vida, con el propósito de dominar este padecimiento.

Tipos habituales de hipersensibilidad alimenticia:

En el caso de niños pequeños lo más habitual son las alergias a la leche, el huevo, el pescado, las nueces, los mariscos y las legumbres como judías verdes, cacahuetes, habas, soja, lupino y lentejas.  Especialmente, los  niños con eczema atópico pueden tener reacciones de hipersensibilidad no-alérgicas hacia frutas cítricas, fresas y tomates. Estas reacciones dependen de la cantidad consumida y conllevan normalmente comezón y erupción del eczema.

En adolescentes y adultos las alergias más habituales son a las nueces (cacahuetes, avellanas y almendras), zanahorias crudas, manzanas, peras y otras frutas, además de los mariscos. La intolerancia a la lactosa aparece usualmente de manera gradual, después que el niño termina de alimentarse con leche materna hasta la edad escolar. La alergia a la harina de trigo es poco común, pero a menudo puede causar reacciones graves ligadas a esfuerzos físicos. La celiaca aparece con una frecuencia del 1 % de la población y puede brotar a cualquier edad e incluso en adultos. También ocurren reacciones a aditivos alimenticios, normalmente bajo la forma de hipersensibilidad no-alérgica y produce malestares leves.

Síntomas:

Las reacciones son diferentes según el individuo. En algunos casos, se presenta en forma leve, que desaparecen rápidamente; en otras, graves y algunas mortales. Cuando existe picazón en la boca, en la garganta y es acompañada por una hinchazón de las mucosas, se puede decir que se está frente al llamado síndrome alérgico bucal que es típico en caso de reacciones alimenticias múltiples, así como lo padecen a menudo los alérgicos al polen. Los síntomas típicos del canal digestivo y del estómago son vientre inflado, dolores, diarrea y vómitos. Los síntomas cutáneos como la urticaria, el empeoramiento de eczema y picazón son habituales en niños pequeños. El choque alérgico (anafilaxia) es escaso, pero muy grave y requiere de un tratamiento rápido. Este se reconoce por la inflamación de la garganta, problemas respiratorios, vómitos repetidos, la caída en la presión arterial y la perdida de conciencia.

¿Cómo diagnosticar?

La prueba de Pirquet y el análisis de sangre son los métodos más comunes para detectar la alergia, sin embargo no son suficientes como para diagnosticarla en forma definitiva, por lo que en algunos casos se debe combinar con pruebas dietéticas. Se debe tener presente, no quitar alimentos importantes en la dieta de un individuo sin un diagnóstico comprobado. Esto se refiere especialmente a los casos de sospecha de celiaca, cuando el diagnóstico aún no es preciso y se inicia una dieta libre en gluten. Durante una fase de prueba los alimentos sospechosos pueden ser eliminados por un tiempo de la dieta, para que después vuelvan a ser reintroducidos uno a uno.

Hoy en día existen buenas pruebas para el diagnóstico de la Celiaca y de la Intolerancia a la lactosa. Mientras que en la medicina tradicional no hay pruebas comunes como para demostrar la hipersensibilidad alimenticia, las terapias alternativas proponen otro tipo de pruebas, sin embargo no está comprobado que cumplan con su objetivo.

La sección del Hospital Nacional, Clínica Infantil de Voksentoppen (Rikshospitalet HF, Barneklinikken Voksentoppen) es un hospital especializado en niños con alergias. En cambio para los adultos no hay instituciones especializadas y para controlarse deben contactar a un médico fijo, el que los derivará con un especialista: gastroenterólogo, broncopulmonar o a un otorrinolaringólogo, según sea el caso.

Tratamiento:

Especialmente durante la infancia es muy importante tener una dieta balanceada. El evitar los alimentos que no se toleran sería el único tratamiento en caso de una alergia alimenticia. Sin embargo, los nutrientes de los alimentos deben ser sustituidos. En caso de alergia a la leche es imprescindible suplementar con suficiente calcio y vitaminas B. Para los niños más pequeños, es importante supervisar la ingestión de grasas y de proteínas. También, se debe suministrar un sucedáneo completo de leche a los niños con alergia a la lecha de vaca (con receta médica en la farmacia). Para la dieta sin harina de trigo es importante consumir suficientes proteínas, fibras y minerales. Y quienes padecen alergias a las frutas, deben considerar que la absorción de vitamina C puede resultar demasiado baja si se eliminan muchas frutas y legumbres de su dieta habitual. Por lo anterior, es importante consultar a un especialista en nutrición para recibir una orientación de qué alimentos se pueden consumir en caso de una hipersensibilidad alimenticia.

Medicinas:

Las personas expuestas a reacciones alérgicas graves de carácter mortal, se les debe suministrar una  inyección de adrenalina (Epipen y Epipen jr.). La inyección se coloca como “antídoto” en caso de haber ingerido accidentalmente algo que no se tolera. Los medicamentos antialérgicos que se administran contra otras condiciones alérgicas, por ejemplo alergia al polen, también pueden aliviar las molestias que aparecen al ingerir alimentos que no se toleran. Pero no es habitual tomar medicación en forma continua en caso de alergia alimenticia.

El registro de alergias alimenticias

En caso de reacciones graves al consumir algún alimento, se debe notificar al Registro de alergias alimenticias del Instituto Nacional de Salud Pública (Folkehelseinstituttet). El criterio con el que funciona esta entidad, es que el paciente se haya puesto en contacto con un médico antes de que transcurran 24 horas después de haber ingerido el alimento.

Este registro fue creado con el objeto de recolectar información sobre reacciones alimenticias: su gravedad, cuáles sustancias producen reacciones alérgicas y qué tipo de personas las pueden padecer. Las personas con alergias alimenticias deben cocinar sus propios alimentos. Cuando se utilizan alimentos envasados siempre se deben leer la lista de ingredientes. Al comer en un restaurante o en cualquiera cafetería es importante consultar el personal sobre la composición de las comidas y de informar sobre la alergia o  sensibilidad a ciertos alimentos.

Frecuencia:

En el 5 a 8% de los niños entre 1 y 3 años se observan reacciones de alergia a ciertos alimentos. En la demás población el porcentaje de personas con alergia/intolerancia alimenticia se sitúa en un 5 % si se incluyen las alergias múltiples relacionadas al polen. Muchas otras personas también son afectadas a diario, ya que puede tener consecuencias prácticas para familiares y amigos.